16 feb 2009

Discos Perdidos - Tremolo

Discos Perdidos - Tremolo (My Bloody Valentine)

Con el final de "Trémolo", es mágico pensar como comienza una fluctuación constante y perpetua que llega hasta nuestros días, consecuencia de ritmos cruzados, volumen y amplitud, percusiones invisibles y guitarras transparantándose todo el tiempo.
El sonido de MBV, más "humano" que nunca, se vuelve un mito y se desvirtua en un ir y venir melódico y tierno.
Como un caramelo ácido, todo en MBV parece indicar que la opción es morder y acabar o sentir como se conmueven las canciones en tu boca, restringiendo el placer y el sabor a simple lugares comunes, haciendo de la experimentación algo sencillo y melódico. Romanticismo.
"To here Knows When" o "Honey Power", no entienden de lamentos ni de otros misterios más que el del noise como un viaje en tren al espacio duro, que puede ser venus, morón o el sol. La canción toda es un espacio estrellado en el que ecos de voces hablan entre sí y cuentan desconsuelos y felicidades.
Tremolo es una excusa, un delirio o un avance sin metas claras, nunca "el" mencionadísimo disco de MBV. Quizás por eso merece reconocerse en estas canciones o en los enigmas que encierra "Swallow" perdiéndose todo el tiempo, que cada una de ellas mientras avanzan sin querer ganan metros con el corazón y consiguen segundos premios en constancia, velocidad y melodía. Los logros entonces, no se miden en el tiempo o su duración y para eso gracias a dios están los EP's.
Tremolo cuenta cosas hasta cuando no dice nada ("Moon Song"), abriga, despeina o arrastra. Ahora que lo pienso escuchar "Trémolo" es como oír el viento dentro del mismo viento, pero mejor.



Como todo el antes y después de "Loveless", este disco es un perdido en la discografía de Kevin Shields y en su insufrible obsesión por cambiar siendo el mismo siempre. Es extraño como lo constante se vuelve breve en este disco y al mismo tiempo se repite todo el tiempo, sonando distinto.
Toda la poesia, la carrera, el sonido, la estética y la vida (y muerte) de MBV parece inundada por esa confusión constante, por la magia de odiar y querer al mismo tiempo, una lucha de opuestos que de la claridad a la bruma descubre las canciones que cantan esos a los que no les (nos) importa nada ultimamente, esos a los que justamente, la confusión los sumerge en este tipo de encantos totalmente indescriptibles.
Como las cosas que no saben donde encontrarse, como las cosas que no se pueden guardar en ningún lado, Tremolo se pierde también.

Fernando Graneros para El Altillo Under


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