
Discos Perdidos VI: “The Blue Trees EP” (Gorky’s Zygotic Mynci - ’00)
Se mezclan recuerdos de pic-nics sobre el pasto, de caminatas y mediatarde, cuando por un momento tenemos en nuestras manos “Face like summer”, oda al incierto destino de un verano que se va con el viento norte y el mismo sol.
Cual vieja postal enterrada en cajones, “The Blue Trees” (la canción) es esa perdida imagen de algún fin de semana en los bosques de Gales o Ezeiza, en un coche que no llega más y que va más lento que los mismos árboles, azules robles que descansan ahí.
Las canciones se vuelven una invasión de atardeceres invitándonos a un deleite extraño sin tiempo ni lugar. La misteriosa pasividad y el desdén que las rodea, las vuelve una versión del pasado que no desiste de ser presente en nuestro corazón.
Cada rasguido, cada punteo de guitarras intermitentes, los violines yendo y viniendo, el peso del piano y sus notas o los juegos de voces como en “This Summer's Been Good from the Start”, todo se matiza y se impregna del sentimiento escondido en cada tema.
Y si bien ya sabemos que los Gorky's se embeben de una mágica mezcla de pereza, furor y psicodelia, cuando hablamos de "The Blue Trees", hablamos especialmente de la fruta que, madura, más lejos cayó de su árbol de canciones, sin hacer ruido pero hundiéndose bien adentro de la tierra.
Cada arreglo de cuerdas se tiñe de un sepia agridulce y la voz de Euros Child nos suena al agotador calor de cualquier marzo. De a ratos se vuelve tornasol, de a ratos oscurece y a veces llueve, pero siempre, tarde o temprano, siempre, siempre brilla.
Este EP es un obsequio que pequeño, alcanza y sobra. Como una siesta, llega sin querer y sin querer se va. Cada ritmo, pulso y melodía, decora. A veces instrumental, a veces sin palabras, a veces diciéndolo todo, como esa vieja tipografía en la tapa del disco, letra y música esconden un anhelo nostálgico que insistente de principio a fin.
Como en el final con “Sbia Ar Y Seren”, cada canción contiene la tristeza de un botón galés perdido entre el pasto y el olvido de un rostro que se vuelve, una vez más, recuerdo bajo un árbol azul.