Volvió Supervielle, y no volvió solito. Trajo consigo compañeros que nos deleitaron, una vez más, con temas de Bajofonodo y también presentaron canciones de Rêverie, el último disco del uruguayo. El clima variaba: una mezcla de sensaciones, melancolía y éxtasis, mucha energía.Junto a él estaban Martín Ferrés en bandoneón, Gabriel Casacuberta con el bajo característico de Bajofondo, Javier Casalla en violín y Roberto Rodino en batería. Sumados al gran plantel aparecieron Franny Glass, quien abrió el show y los acompañó a los cinco hasta el final; Luisa Pereira de Brasil, que se sumó para darle su voz a “indios” y el muchacho que los ayudaba desde atrás del escenario y luego entró para corear “miles de pasajeros”.
Un tanto francés, un tanto uruguayo, Supervielle le dedicó temas a Zidane y a Francescolli y se dio el lujo de tocar un tema de “Los estómagos”, banda uruguaya de los 80 y de incursionar en el canto con una versión en francés de “No soy un extraño”, de Charly.
Con “Rêverie”, que en castellano significa ensoñación, los seis músicos parecían enceguecidos por sus propias creaciones pero, también, se ensamblaban el uno con el otro. Y así fue que con un show Íntimo y pasional, tanto ellos como el pùblico, nos sentimos en casa.
Para El Altillo Under: Canela Ferrara
Si queres saber más de Luciano Supervielle
http://lucianosupervielle.com/



